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¡Yo me llevo 4, no 50!

Me encanta hacer maletas. Me encanta todo aquello que supone preparar un viaje, desde el momento en que tomamos la decisión de dónde ir. Ese es el primer paso de la  aventura, mirar de frente el planeta y escoger entre un millón de posibilidades.

Una vez decidido el destino, empieza la investigación: qué hay que visitar, qué horarios y  costumbres tienen sus gentes, qué clima nos encontraremos… Y con toda esta información ya podemos empezar a hacer las maletas.  Pensar en todo aquello que vamos a necesitar, en cómo llevar lo justo y que no nos falte de nada. En cómo reducir al máximo el peso del equipaje y seguir cubriendo todas nuestras necesidades.

 

Por eso hoy os quiero hablar de cómo preparar el botiquín de viaje sin que ocupe la mitad del equipaje y multiplique su peso por 3! Os voy a proponer 4 productos que nos resolverán prácticamente todo aquello que nos puede ocurrir durante un viaje.

En primer lugar cogeremos Kyodophillus con enzimas, un probiótico que viene acompañado de enzymas digestivas como la Lactasa, Proteasa, Lipasa y Amilasa. Nos servirá tanto de prevención como de tratamiento de diarreas, para evitar el estreñimiento, para compensar las digestiones pesadas debidas al cambio de hábitos, reducir la acidez y el ardor de estómago. Además, los probióticos refuerzan nuestras defensas, que durante un viaje, fácilmente se ven afectadas por los cambios de clima y el estrés que supone ir a la aventura. Incluso os recomendaría que lo empezarais a tomar unos días antes de iros y no lo dejarais hasta la vuelta, si tenemos un intestino fuerte y sano, nos ahorraremos muchas molestias…

El segundo producto que no nos puede faltar es Polase, unos sobres a base de sales minerales que evitaran la deshidratación si hace mucho calor o sufrimos diarrea. Reducen el cansancio que solemos sufrir durante los viajes, evita las rampas y las bajadas de tensión, y disminuye la sensación de mareo.

Nuestro tercer producto será Calendeel. Un gel con propiedades regeneradoras de la piel y calmantes del picor, que nos servirá tanto si nos pica un bicho como una medusa, si tenemos una urticaria, si se nos irrita o escuece la piel o si sufrimos una quemadura solar leve.

Finalmente, no nos puede faltar el Aceite de árbol de té, un potente antiinfeccioso natural, que podremos utilizar si nos sale un herpes por la bajada de defensas o el sol, si sufrimos de hongos en los pies debido a playas, piscinas y calzado cerrado y para prevenir los piojos si dormimos en algún sitio de limpieza dudosa! Si tenemos una herida con riesgo de infección, o nos sale algún granito podemos echar un par de gotas del aceite de árbol de té al jabón para convertirlo en un jabón antiséptico

Así que ya sabéis, para preparar un botiquín completo no hace falta llevarse media farmacia, solo saber escoger bien.